Cuando la violencia se normaliza
Un llamado ético desde el Fundamento del Amor frente a la prepotencia, la amenaza y el miedo global normalizado.
Vivimos tiempos en los que la violencia ya no escandaliza. Se anuncia. Se repite. Se normaliza. Discursos beligerantes, amenazas abiertas entre potencias mundiales, exhibiciones de poder militar, económico y energético que se nos presentan como inevitables, como si no hubiera alternativa.
Estas potencias —repletas de recursos, armamento y capacidad de presión— hablan desde un pedestal ficticio, desde un ego de nación que se cree por encima del resto de la humanidad. Y lo más grave no es solo su discurso, sino la normalización social de ese discurso.
Las personas, expuestas día tras día a noticias cargadas de miedo, de tensión y de amenaza, comienzan a sentir que no pueden hacer nada. Se instala la parálisis. El “no sirve de nada”. El “esto siempre fue así”. Y mientras tanto, el poder sigue actuando sin freno.
Desde el Fundamento del Amor afirmamos algo sencillo pero radical: no es normal vivir aceptando la violencia como paisaje. No es normal seguir con nuestras vidas como si nada mientras se legitima la amenaza, la guerra y la humillación de pueblos enteros.
El miedo es la herramienta. El miedo mantiene inmóvil. El miedo justifica recortes de libertades, discursos autoritarios y futuros oscuros presentados como inevitables. Pero el miedo no es una ley natural. Es una construcción.
Frente a eso, no proponemos violencia contra violencia. No proponemos gritos contra gritos. Proponemos algo más incómodo para el poder: coherencia ética, amor consciente y dignidad humana.
El amor no es ingenuidad. El amor es el principio ético más poderoso que existe. Amor por la vida, por las personas, por la convivencia, por el cuidado mutuo. Amor entendido como responsabilidad, como límite a la prepotencia y como freno al abuso.
Desde este lugar nace un llamado pacífico, creativo y luminoso. Un basta ya sin odio. Un basta ya sin armas. Un basta ya que no grita, pero que ilumina.
El 8 del 8, proponemos una acción simbólica global: personas vestidas de blanco, portando luz, creatividad y presencia. A las 3:33, una hora cargada de intención simbólica, decirle al mundo que no queremos más guerra, que no aceptamos la normalización de la amenaza, que elegimos ética, reparto justo, respeto y vida.
No se trata de esperar a que el poder cambie. Se trata de que las personas recordemos que somos más que el miedo que nos imponen. Semilla a semilla. Luz a luz. Chispa a chispa.
Porque ninguna élite oscura resiste una humanidad que deja de obedecer al miedo y empieza a caminar desde el amor consciente.
Movimiento del Amor Universal
Fundamento del Amor · La Magia del Ser
